jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Interpretación o película? He ahí la cuestión


En este interesante artículo de Hitfix.com, Guy Lodge comenta uno de los temas que cada año provoca cientos de comentarios, discusiones y opiniones para todos los gustos: a la hora de premiar una interpretación, ¿se debería tener en cuenta única y exclusivamente la interpretación o también debe contar la relevancia y/o la calidad de la película? A continuación podéis leer la traducción íntegra del artículo y, como siempre, expresar vuestra opinión en los comentarios.
Existe una triste y casi anual costumbre entre los seguidores de los Oscars de acusar de “débil” a la carrera de Mejor Actriz, una selección de interpretaciones que fácilmente sacan a la luz (ya sea por conformidad o excepción) la poca importancia que Hollywood da a sus intérpretes femeninas. Esa costumbre afortunadamente se vio interrumpida el año pasado con los trabajos de Annette Bening, Nicole Kidman, Michelle Williams y la ganadora Natalie Portman alcanzando lo más alto, más una auténtica revelación con Jennifer Lawrence, todas ellas en películas variadas, jugosas e ingeniosas, que harán que 2010 sea recordado como un año excepcional para esa categoría durante algún tiempo.
Dicha situación probablemente no se repetirá este año (en la blogosfera se comenta que este año la ‘debilidad’ en la carrera de Mejor Actriz ha vuelto). Lo que no significa que sea un año pobre o poco competitivo en la categoría: un vistazo al contorno de Mejor Actriz nos revela la abundancia de buenas actrices que se transforman en notables trabajos en películas emocionantes. Tilda Swinton en We Need to Talk About Kevin, Olivia Colman en Tyrannosaur, Elizabeth Olsen en Martha Marcy May Marlene, Anna Paquin en Margaret, Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg en Melancholia, Juliette Binoche en Certified Copy, Kristen Wiig en Bridesmaids. Si este es el nivel de las outsiders, ¿cómo se puede considerar débil esta categoría?
Sin embargo, al cruzar la frontera invisible hacia el territorio de las favoritas sí existe un cambio evidente. Las actrices fuertes permanecen ahí. Y también, hasta cierto punto, las interpretaciones fuertes. En cambio, las películas en las que aparecen éstas son menos emocionantes, en muchos casos caen en ideas manidas de dudosa calidad que, a juzgar por las opiniones encontradas que generan, pueden ser verdad. Viola Davis en The Help, Michelle Williams en My Week With Marilyn, Meryl Streep en The Iron Lady, Glenn Close en Albert Nobbs, todas ellas ya recibieron el beneplácito de la Academia en proyectos calificados como “vehículo para el lucimiento de una interpretación,” una forma educada de decir que veremos antes con el premio a la actriz que a la película.

En un principio, esto no es nada malo. Una buena interpretación seguirá siéndolo a pesar de lo mal llevada que esté la película. De hecho, es difícil evitar esa necesidad psicológica de reconocer aún más a un intérprete por dar contundencia a un material de menor calidad: por ese motivo yo fui uno de los que no se llevaron las manos a la cabeza cuando Sandra Bullock ganó un Oscar por dar algo de chispa a ese revoltijo simplón que es The Blind Side, o tampoco me molestó que Russell Crowe ganara por aportar textura y su magnetismo de estrella a un héroe de cartón en Gladiator. Ellos no realizaron las películas ni escribieron sus personajes; sin embargo los elevaron o les dieron un poco complejidad con sus decisiones a la hora de interpretarlos, y eso es un logro actoral tan digno de reconocimiento como lograr una gran interpretación con un papel de ensueño en un film de ensueño.

Por esa razón me complacerá ver la victoria de Viola Davis como Mejor Actriz dentro de tres meses por The Help, como firmemente creo que ocurrirá. Tengo más de un problema con cómo está concebida y estructurada su película, en particular el trato del propio personaje de Davis como una especie de vehículo simbólico para expresar el sufrimiento de toda una cultura, pero la interpretación es notable por el modo en que lucha contra esa nobleza plana, dejándola marcada con auténtico dolor y ácidos destellos de ironía. El maravilloso escritor Nick Davis la describió mejor en un coloquio: “en una película simple, Davis es una jugadora astuta, encontrando la forma de contarnos la película The Help, debería aparecer en todas las escenas, dejando caer la realidad ante el espectador con discreción.”
Parece totalmente justo recompensar a Davis por ser la mejor de, si no una ‘mala situación’, una agradable película normal y corriente, además de que suponemos no tendrá muchas más oportunidades. Un papel protagonista para una actriz negra de cuarenta y tantos años en una película destacada de un gran estudio es tan difícil de encontrar que a Davis se le podría perdonar que aprovechase esta oportunidad aunque la película haya resultado ser pésima; tal y como están las cosas, los premios a la interpretación son un gesto para alentar a los estudios a arriesgarse más en sus castings.
Pero, ¿hay diferencia entre el mérito de esta situación y el de una estrella moviéndose sin problemas en proyectos que están por debajo de ella? Uno diría que no: una vez más, la interpretación es lo que debería contar. Pero al elogiar el trabajo de una estrella, indirectamente también estamos elogiando sus elecciones creativas. Hay una delgada línea que separa el recompensar a un actor por elevarse sobre la mediocridad y recompensarlo por la mala administración de su talento, y la diferencia se podría decir que es, principalmente, el salario. Es una cuestión que toca más de cerca a los veteranos de la Academia que a los que aún están en ascenso: ¿tiene algún valor premiar a maestros del oficio como Judi Dench y Meryl Streep por escoger proyectos tan flojos como, digamos Mrs. Henderson Presents y One True Thing, por muy bien que desempeñen su labor?
Muchos (incluyendo, evidentemente, a muchos miembros de la Academia) no dudarían en decir que sí, en particular porque muchos de estos proyectos inevitablemente tienen un aspecto más digno en la fase de pre-producción. No sería necesario castigar a Glenn Close, por ejemplo, por alimentar con dedicación un ambicioso proyecto como Albert Nobbs, que ha sido su pasión, sólo porque la película no se “anote el tanto” (según la mayoría). Sin embargo, tiendo a no ser tan piadoso con actores que cobran por películas descaradamente insulsas, menos mal que hay pocas de esas luchando por el Oscar este año, pero esperad a que Julia Roberts consiga la nominación al Globo de Oro por Larry Crowne.
No puede ser una coincidencia que, al hacer el recuento mental de los Oscars de interpretación más satisfactorios, la gran mayoría sean por complejas interpretaciones que fueron un punto de inflexión en films igualmente ricos y sólidos, desde Vivien Leigh en Gone With the Wind hasta Robert De Niro en Raging Bull o Daniel Day-Lewis en There Will Be Blood. Un gran film inevitablemente deja una huella cultural más duradera que una aislada gran interpretación, motivo por el cual, aún con tantos puntos positivos que se pueden extraer de un Oscar para Davis por elevar el valor de The Help, o incluso de Michelle Williams por aportar su tradicional (y no recompensada con el Oscar) dignidad y melancolía a un edulcorado biopic, la Academia podría aspirar a algo mejor que eso.
La semana pasada, por ejemplo, la National Board of Review dio una agradable sorpresa, demostrando que entienden al elegir (como Mejor Actriz) una emocionante alternativa. Optando por Tilda Swinton en We Need to Talk About Kevin, no sólo premiaron una interpretación audaz en una película desafiante, también (conscientes de ello o no) reconocían la carrera de una actriz que se pone a prueba a sí misma con coherencia, que rara vez se decanta por el camino fácil, y que elige guiones no menos interesantes de lo que ella puede aportarles. Si los votantes no pueden digerir esa opción arthouse tan extrema, aún les queda Charlize Theron, que está fascinante y atrevidamente tóxica en la afilada y aventurera Young Adult. Que ellas sean las que pelean por la quinta plaza tal vez provoca que la preocupación no sea tanto por la gama y la profundidad de los papeles disponibles actualmente para mujeres, como por la disposición de la industria a la hora de promocionarlos.

13 comentarios:

Se me hace un articulo algo desigual, recordemos que las actrices como streep o dench no tienen mucho de donde elegir ¿porque?, porque son viejas y eso en hollywood es un gran problema,(y aunque muchos no lo creen incluso a streep le pesa), digamos que lo tienen igual de difícil que una actriz negra. Yo no creo que el fracaso de albert noobs sea culpa de close ni las criticas variadas a the iron lady sean culpa de streep, ellas finalmente no están encargadas de el producto final y su trabajo es impecable, es injusto que el merito de davis sea alsar una pelicula mediana y que su trabajo sea tan inflado solo por ser negra, se deveria de aplaudir a actrices como streep o close por el simple hecho de no rendirse ante un mundo machista como lo es hollywood ¿porque nadie hace articulos de este tipo para recriminar a de niro por hacer tanta bazofia en la que nisiquiera el es rescatable? ¿porque nadie se fija que los grandes directores (scorsese por ejemplo) no hacen películas para mujeres y menos mujeres viejas? las actrices devén de agarrar de donde pueden y cuando pueden y dar lo mejor de si mismas de hecho la categoria es a la mejor actriz no a la actriz que halla estado mejor en una buena o regular pelicula.

Anonimo 00:28

No olvides que Scorsese dirigio "Alicia ya no vive aqui" y le valio a Ellen Burnsty el oscar a mejor actriz. Empecemos por lo mas basico - ¿por que ya nadie escribe guiones asi? Por cierto, esto pasara en el cine, pero en la pantalla chica vemos como Kathy Bates o Susan Sarandon si encuentran papeles para ellas en peliculas para la television.

Muy bien expresado! Es una pena que actrices consagradas se decanten por lo fácil porque saben que destacaran...

Sin embargo, creo que a veces la elección de una actriz puede hacer que una película mejore muchísimo, y no solo porque su interpretación este muy por encima, sino porque es la pieza que hace que el puzzle encaje y que él mismo saque lo mejor de si; hablo de Nicole Kidman en Rabbit Hole o de Marion Cotillarde en La Vie en Rose.

Nos vemos! :)

www.elrincondedomive.blogspot.com

Lo que sucede es que si la película y el director son buenos, entonces crecen las chances de que la interpretación sea buena. Sin dudas es un gran mérito del actor si logra destacarse en una película floja, pero sí pienso que en el caso de los grandes actores, dada su trayectoria, lo mejor es premiarlos por un papel en una película importante, exactamente lo opuesto al caso de Jeff Bridges por Crazy Heart, uno de los peores filmes en ganar un oscar de mejor actriz o actor, al menos en las últimas dos décadas. También es cierto lo que dice el artículo, las grandes actuaciones que suelen recordarse pertenecen a filmes de calidad que también se ganaron su lugarcito en la historia.

De los mejores artículos que he leído hasta ahora. Realmente ha clavado lo que es hoy la categoría de mejor actriz.

Consideraciones aparte, el Oscar es y debería ser única y exclusivamente para la mejor INTERPRETACIÓN de una actriz ese año, sea protagonista o secundaria. NO al mejor reparto, al papel bombón, al premio consolación o a la raza. Cuál es la mejor interpretación de una actriz este año? da igual que la película sea buena, mala, pésima o una obra maestra si la interpretación de la actriz merece el Oscar. Lo que sí es objeto de debate es quién es la mejor de cada año.

LandaPadite tienes razón, el oscar a mejor interpretación es para la mejor interpretación independientemente de como sea la película, para eso ya existe el oscar a mejor película.
De todas maneras muy buen artículo.

Me alegro que haya opiniones como la mía. El artículo es bueno, pero se andan demasiado por las ramas. Mi impresión es que quieren analizar y sacar jugo de donde no lo hay. Los hechos son que Sandra Bullock no fue la mejor interpretación del año 2009, por poner un ejemplo.

Muy interesante. Comparto tu visión del tema. Aún no he visto la película de Tilda Swinton, pero se ve que hace un excelente papel. En cuanto a Viola Davis, la verdad no me caería mal que ganará el Oscar, porque es una gran actriz y hace un papel destacable en "The Help".
Tampoco he visto la de Meryl y Glenn, pero se ve que hacen buenas interpretaciones.

Pero creo que no sólo pasa en el premio a la Mejor Actriz, en general los Oscar han cometido embarradas en todas las categorías principales. Aunque es interesante tu análisis.

Saludos

Gracias.

La verdad que embarradas como dices hay tropecientas. Son vox populi los Oscars puestos en tela de juicio concedidos a:

Russell Crowe, Julia Roberts, Halle Berry, Catherine Zeta-Jones, Reese Witherspoon, George Clooney, Alan Arkin, Jennifer Hudson, Penélope Cruz, Sandra Bullock... por nombrar los más representativos desde el 2000, y por no tocar el tema de los ganadores a mejor director los últimos 3 años. Para mí, de vergüenza teniendo la gran competencia que tenían:

Danny Boyle ganó a David Fincher por Benjamin Button!!!
Kathryn Bigelow ganó a Tarantino por los bastardos!!!!!!!
Tom Hooper ganó a David Fincher, a Darren Aronofsky y a Hnos. Coen!!!!!!!!!!!!!!!

Espero que para esta temporada de premios la Academia se piense las cosas dos veces.

Conocemos a las veteranas del medio, ¿que pasará cuando las actrices "jóvenes" que se arriesgan hoy en día a roles más audaces (ej. Tilda Swinton, Charlize Theron la misma Nicole Kidman) hayan llegado a sumarse como veteranas? ¿No reconoceríamos su trabajo por ya no arriesgarse más?

Desde el punto de vista en la interpretación de algún rol en cualquier película, no es ésta lo que llevará a un actor/actriz a realizar un "buen papel", es el papel mismo, el reto de poder interpretar algo nuevo en cada producto vendible o no; estoy de acuerdo en no juzgar a las veteranas del medio, por elegir papeles de películas que no llegan a ser un buen producto final, dígase de la gran Glenn Close que, aunque Albert Nobbs no consigue al 100% convencer como película, la interpretación es completamente redonda y acertada, además de muy romántica, por la trayectoria de esta gran actriz 5 veces nominada al Óscar; pero también estoy de acuerdo en que actrices como Tilda Swinton (al menos este año) se merecen el reconocimiento, precisamente, por eso, por arriesgarse a combatir papeles que representan un reto actoral más audaz y que, además, son películas propositivas e interesantes que seguramente se quedaran en el cajón de "las películas que muy pocas personas vieron", sin demeritar por supuesto el excelente trabajo de sus colaboradores.

No creo que este año sea un año débil en la terna de Mejor Actriz, aunque el año pasado fue un año memorable, este tiene sorpresas interesantes que deben ser reconocidas.

Excelente artículo, saludos.

Personalmente, me gustó mucho traducir el artículo (con algunas cosas estuve de acuerdo, con otras no -jamás veré bien el Oscar a Sandra Bullock por mucha chispa que le diera a nada-) porque el autor nos presenta los tres prototipos de interpretación femenina que nos solemos encontrar en Mejor Actriz cada año muy bien descritos y con buenos ejemplos.


1. Interpretación muy buena en una película destacable o bastante buena. Este año Tilda Swinton parece ser la líder de ese sub-grupo que incluye a Rooney Mara, Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Olivia Colman...vamos, todas las indies y rarunas habidas y por haber. ¿La gran pega de este tipo de interpretaciones? se dan en películas que no suelen arrasar en las nominaciones o en la taquilla (he ahí la pregunta que plantea de si debería contar el peso de la película -personalmente creo que no debería-) y suelen ser "demasiado" para los delicados estómagos de muchos académicos. Este tipo de interpretaciones encuentran su particular momento de gloria en años realmente flojos (cosa que les vino de perlas a Hilary Swank en 1999 y Charlize Theron en 2003).

Por eso, y como muy bien dice al final, la preocupación no es tanto por la escasez de buenos papeles para mujeres, sino por la poca promoción que van a tener éstos después de cara a unos premios. Hay muy buenos papeles para mujeres, pero para encontrarlos tienes que salirte de lo cómodo, buscar retos tal vez en el extranjero, en el Cine de bajo presupuesto...el mejor ejemplo es la ganadora del año pasado, claro que una vez ganó decidió volver a la comodidad, y de algo así sólo podía salir Thor...


2. Interpretación buena o correcta en una película nada destacable pero que es buena/correcta/tierna/amable/buenrrollera...(la lista de adjetivos es más larga que la gala en sí). Y ahí está este año Viola Davis como representante de todas esas interpretaciones que, sin ser deslumbrantes, enganchan al académico con una buena interpretación más fácil de digerir que una del primer subgrupo. Pegas encuentran pocas en su camino: suelen tener el favor del público y su película rapiña varias nominaciones más que las indies del anterior apartado. Como curiosidad, en 2009 ¿alguien cree que Sandra Bullock estaba mejor en The Blind Side que Charlotte Gainsbourg en Antichrist...? la pregunta se responde por sí sola. Sin embargo ahí está la Bullock con su Oscar y Charlotte Gainsbourg ni apareció en el quinteto de nominadas.


3. Interpretación muy buena, pero en una película que es, como dice el artículo, "un vehículo para el lucimiento de una interpretación" (vamos, que es infumable). En este sub-grupo, y por mucho que me duela porque soy el primero que la admira y adora, la líder es Meryl. Por muy grande que sea esta mujer, algunas de sus 16 nominaciones las tiene básicamente por ser Meryl Streep, ese nombre tan grande que puede hacer que incluso películas como The Devil Wears Prada, Julie & Julia o Music of the Heart cuenten con nominaciones al Oscar.


Empieza a ser casi un reto hablar de las interpretaciones femenindas sin hacer referencia al tipo de película en el que aparecen. Por eso creo que, lamentablemente, la película sí que influye en el Oscar a Mejor Actriz. Y este año, conociendo el gusto de la Academia por lo políticamente correcto y por mojarse bien poco, cada vez me decanto más por una ganadora del segundo sub-grupo. Y como decían al final de Shakespeare in Love: And her name will be... Viola.

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